Hace ya mucho resolví usar el método Pomodoro—ese donde trabajás “x” minutos y descansás 5— para evitar los burnouts. En mi trabajo como diseñadora / creativa y al frente de mi querido estudio digital artesanal, el hiperfoco es una bendición… hasta que deja de serlo. Por eso tengo una alarma que me obliga a parar, porque si no me olvido de que existo.
Cuando paro, paro. Pero conozco a más de unx que, en esos 5 minutos, abre YouTube y, dos Doritos más tarde, está mirando, en el mejor de los casos, Tecnología Primitiva —un hermoso canal donde un señor en medio del bosque fabrica cosas de la nada, con palos y barro.