Y si, llegó el momento de catarsis.
No sé si les pasa como a mí, pero bueno… Yo soy un ser humano (por ahora), y voy a usar este espacio que yo misma me inventé para hacer una catarsis.
No sos vos es la época
El trabajo de diseño involucra amor (por más que te parezca jipi), tiempo, mirada crítica, reflexión, sensibilidad y un sinfín de saberes eclécticos.
No se puede negar que es una época de inmediatez, donde todo se mueve a un ritmo acelerado y que la gente quiere resultados rápidos. Creo que es fácil quedar atrapadxs en la productividad constante, sin parar a apreciar los procesos creativos que nos rodean.
Cada quien está tan inmersx en su propio ritmo que, muchas veces, las conversaciones con clientes terminan siendo solo sobre “cambios”, modificaciones o correcciones (voy a armar un posteo totalmente aparte sobre esto, porque da para mucho).
Lo que nos motiva
Por mi parte, trato cada proyecto como si fuera mío. Me involucro profundamente, buscando la mejor experiencia para mi cliente y, claro, para el/la usuarix de mi cliente. Es algo que me destaca y no lo quiero cambiar, pero tiene esta contraparte: a veces, el afecto/tiempo que invierto no vuelve en la misma medida.
Es lindo recibir feedback valorando el trabajo realizado. Palabras como “sé que invertiste mucho tiempo para llegar a esa idea” o “te doy las gracias porque trataste a mi marca como si fuera tuya” me hacen un poco más feliz y hacen que disfrute un poco más mi trabajo.
No es algo mecánico
No lo es. Y se agradece que valoren nuestra sensibilidad. Realmente lxs diseñadorxs, lxs creativxs, nos conformamos con poco. A veces parece que lo que entrego es una hoja de cálculo, o no sé, algo mecánico.
Acá va mi descargo: no soy una máquina de hacer churros (como mucho una máquina de hacer pájaros. Cuac).
Por suerte, no siempre es así y hay clientes que son como un helado de super chocolate, con dulce de leche, bañado en chocolate. Es decir, lo más.
Final ¿positivo?
Si a veces te ves atrapadx en tu burbuja de productividad: aunque las correcciones dominen la conversación, está bueno tener presente que las personas creativas, las diseñadoras no somos robots. Somos seres humanos que involucramos nuestra sensibilidad en el proceso de creación. Y no es un proceso automático, es algo vivo.